miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA CAMINATA

I
La sangre llueve del cielo, mi rostro afilado y rígido como un cadáver.
Me dejo caer sofocado en la montaña, mañana juzgaran los primeros elegidos al azar
Entre cientos de pecadores que van quedando, todos vestidos de blancos y sin dientes
Todas aquellas almas desnudas haciendo fila en la penumbra.
Belcebú buscando carne, ¡se ve tan cómico!- Deberías verlo llorar, a veces, cuando no puede matar; yo he visto cargar en su boca cráneos infantiles, el sonido de su muela que choca con los huesos de los niños, es el dramático pesar que escucha mis oídos , llorando tras las montañas me he quedado, y el silencio se desangra.
Quiero sentir que aun puedo hacerle frente, a mi malavenido dolor.

II
El macabro paisaje de estos días, me hace añorar la vida, quiero volver al principio,
Quiero volver a los brazos de Dios, y no ser parte del pecado, de los muertos
Que caminan al Olimpo de la bestia, todos me empujan hacia su boca
Están triturando los cuerpos con una potencia industrial, machacando cabezas
Algunos cuerpos arrastran sus carnes, su piel se derrite en la hoguera con el fuego
Temo enfrentarme a la hostilidad de Belcebú, el sabe que yo soy el siguiente
Sabe que amo la vida más que cualquier alma, que quiero burlar sus garras,
Pero no puedo escapar, el tiempo ha abandono mi grito de auxilio y debo conformarme
Con ser uno más que sufre el castigo, por conocer el arte del abismo.

“Canto en el camino sin Dios”, en el camino de la bestia se cierran mis ojos….

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