viernes, 3 de agosto de 2012

Alienus (el otro)






Alienus (el otro)

I
Ahora soy el otro que no fui, el inventado
El alucinado de la angustia, y yazgo en la fontana benigna.

Ahora soy el otro, el ansioso y superfluo, el que deprime a los muertos
El que visita a los vientos, ¡Ahí es nada! ¡Ahí es nada!

¡Qué muerte más indolente ha besado mi boca!
¡Que mi cuerpo beba el espíritu ansiolítico del mal!

Ahora soy el otro, el amante del delirio
El mago del polvo, el dueño del olvido.

Y en la tumba mi alma esquizoide, se escucha hablar
¡Ahí es nada!  ¡Ahí es nada! –Los ángeles huyen salvajes-

Y en la tumba los zares del fuego invocan mi alma
Las golondrinas yacen mudas en el cielo purpurino.

II
 ¡Oh mi muerte!, apiádate de mí, esclavo tuyo
Que causa más maligna, aquí estoy por ti.

Y los lobos aúllan a la luna hechicera
Y los cuervos rodean la tumba bucanera.

Me he vuelto tu devoto sagrado, un cuerpo inerte
¡Sálvame de la vida! Que me odia aquí mismo.

¡Ven a buscarme mi intima criatura!
Ven y dime que me amas en la noche mustia

Bésame cuando me encuentres, con tu perversidad
¡Deja que tus labios ahoguen mi alma!

Aquí podre tenerte por siempre, mi bella muerte
Acariciarte en la oscuridad terrenal del olvido.


III
¡Venid muerte y ve los corazones enterrados aquí!
Venid y ve como lloran, es un grito cautivo.

Siente nuestros huesos y escucha el mormullo del polvo
Nosotros cantamos aquí, en el sonido sin memoria.

¡Escuchad nuestras alabanzas! Somos los sin voz.
Somos los ahorcados del silencio. Los que fueron.

El pasado nos dejo sin tiempo, pero ven aquí
Ven y abríganos en nuestras viejas tumbas.

Cánsanos con tu castigo bello, cansa nuestra eternidad
Te veremos pasar, escondidos detrás de los arboles

Y besaremos tus mejillas negras. Besaremos tus ojos de niño
Ven y danza en el espiral de la nada. ! Ámanos en la soledad!

GTF.


lunes, 16 de julio de 2012

Nihil Novi Sub Sole (Nada nuevo bajo el sol)



l
Los días de sol, son la desolación, la inercia del tiempo.
Los cuervos sollozos giran en el cielo sombrío.
La muerte reencarnada en la sombra, viene a doblegar la existencia.
El escarabajo (escorpión), se retuerce en le arena como un gusano; carnoso.
El cazador de las tinieblas, se asoma como duende dislocado.
En el atardecer del desierto, tu alma llora tras el sol amortajado.

II
En la llanura ríe tu alma; con el viento, se abanica su aura.
Y el espejismo de tu silueta aparece y desaparece como un zumbido.
La vibración de la muerte quiere vivir; en el silencio de tu cuerpo abandonado.
La depravación demoníaca se inclina en tu cuerpo, desollado por el sol, y te toma de los pies.
En el abismo se escucha tu nombre, como un eco infernal; la eterna oscuridad te ha besado.
Tu alma imperfecta deambula sonámbula; en la arena de sangre, del desierto estrellado.

III
Caminaras, ciego, sordo y mudo por el inframundo, tártaro de espuma sepulcral.
La hondonada vendrá a buscar tu dolor, ¡Oh!, ¡Que belleza abismal!,.
Las caricias de Asmodeo  será el martirio: Y en sus brazos arderás y arderás.
Y en su boca caerás, y entre sus huesos vivirás, de su sangre beberás y su carne comerás.
¡Pedid que os de la muerte un calvario más fino!; ¡buscad en el orco la tortura más benevolente!
¡Callad de tus labios la suplica que hiere el tormento!,. La desesperanza es; solo, un grito enfurecido en el fuego.

IV
Los cuervos desgarran tus ojos en el desierto incandescente, y en tu rostro seco, ¡El horror resucitado!, que venera el injerto de tu alma en descomposición.
El aliento del demonio jadea sobre el cráneo, mientras la arena se la lleva el viento
¡Oh! Qué tristeza se asoma en el ocaso de tu aura fugitiva
La sequedad del desierto se vuelve desolación, y tus labios es el recuerdo de la vida
Una lagrima muerta en la mejilla infausta, muerde abatida tu calma
El tiempo pasa como el viento y danza en la nada, en la soledad vive el llanto.

V
¡Que tu alma se sumerja en el río de lava!, -dijo- Asmodeo; en el horizonte decrepito.
¡Que tus huesos se inflamen y estallen en este martirio de fuego!
¡Yo seré, el sayón (verdugo) de tu alma amigo mío!, y en las tinieblas caminaras bajo mi reino.
El mundo no extrañara tu cuerpo, ni tu alma el paraíso, eres solo uno más en la tumba
Un cadáver mal oliente y podrido en el destino de la muerte, en los brazos de Asmodeo.
¿Quién más que yo, podría desafiar el reflejo de tu sombra, en la arena ensangrentada?
¡Venid a mi hoguera!, mi valiente príncipe del desierto, sé mi propia maldad.

VI
La voz de Dios (Vox Dai) no tendrá la osadía de tocarnos, mi funesto príncipe.
La luz divina, será el fuego que pira vuestra alma en el portal del túnel
La fe, será solo una regresión de la vida, que alguna vez poseísteis en tu memoria.
Y la dicha que alguna vez os tuviste, será mi alimento macabro.
¡Quiero ver por vuestros ojos que vencéis la sed de mi fuego!, ¡Quiero ver por vuestros ojos tu corazón palpitante en mi mano!, quiero ver tu espíritu sollozar ante mí.

VII
La gloria de Dios no vendrá a guardad vuestro cuerpo maldecido, en las tinieblas se ahogará
Aquí yacerá tu cuerpo, en el desierto, bajo el sol, en mi cólera, en tus suplicas sin verbo
El mundo te odiará, tu ángel te ha abandonado en el arenal, las estrellas caerán sobre tus ojos.
¡Requiescat in pace ¡, ¡Requiescat in pace!, mi venerado amigo, en nuestra luna purpura
De tu sangre crearé el Olimpo, no respirarás jamás el oleo de la vida, tu alma fosilizada se retuerce en la arena. ¡Ya no más sufrimiento mi amado cadáver, del fuego infernal, a los pies de Asmodeo, volverás a nacer!.

GTF.






























miércoles, 30 de mayo de 2012


“El susurro de la sombra inquieta
Los gritos despavoridos en la niebla
La luna se desvanece en mi boca
Y se abre la grieta en la tierra
De su fuego emergen los astros
Anunciando el fin de tus labios
Todo vuelve a empezar en tus manos
Todo vuelve a ser olvidado”