l
Los
días de sol, son la desolación, la inercia del tiempo.
Los
cuervos sollozos giran en el cielo sombrío.
La
muerte reencarnada en la sombra, viene a doblegar la existencia.
El
escarabajo (escorpión), se retuerce en le arena como un gusano; carnoso.
El
cazador de las tinieblas, se asoma como duende dislocado.
En
el atardecer del desierto, tu alma llora tras el sol amortajado.
II
En
la llanura ríe tu alma; con el viento, se abanica su aura.
Y
el espejismo de tu silueta aparece y desaparece como un zumbido.
La
vibración de la muerte quiere vivir; en el silencio de tu cuerpo abandonado.
La
depravación demoníaca se inclina en tu cuerpo, desollado por el sol, y te toma
de los pies.
En
el abismo se escucha tu nombre, como un eco infernal; la eterna oscuridad te ha
besado.
Tu
alma imperfecta deambula sonámbula; en la arena de sangre, del desierto
estrellado.
III
Caminaras,
ciego, sordo y mudo por el inframundo, tártaro de espuma sepulcral.
La
hondonada vendrá a buscar tu dolor, ¡Oh!, ¡Que belleza abismal!,.
Las
caricias de Asmodeo será el martirio: Y en sus brazos arderás y
arderás.
Y
en su boca caerás, y entre sus huesos vivirás, de su sangre beberás y su carne
comerás.
¡Pedid
que os de la muerte un calvario más fino!; ¡buscad en el orco la tortura más
benevolente!
¡Callad
de tus labios la suplica que hiere el tormento!,. La desesperanza es; solo, un
grito enfurecido en el fuego.
IV
Los
cuervos desgarran tus ojos en el desierto incandescente, y en tu rostro seco, ¡El
horror resucitado!, que venera el injerto de tu alma en descomposición.
El
aliento del demonio jadea sobre el cráneo, mientras la arena se la lleva el
viento
¡Oh!
Qué tristeza se asoma en el ocaso de tu aura fugitiva
La
sequedad del desierto se vuelve desolación, y tus labios es el recuerdo de la
vida
Una
lagrima muerta en la mejilla infausta, muerde abatida tu calma
El
tiempo pasa como el viento y danza en la nada, en la soledad vive el llanto.
V
¡Que
tu alma se sumerja en el río de lava!, -dijo- Asmodeo; en el horizonte decrepito.
¡Que
tus huesos se inflamen y estallen en este martirio de fuego!
¡Yo
seré, el sayón (verdugo) de tu alma amigo mío!, y en las tinieblas caminaras
bajo mi reino.
El
mundo no extrañara tu cuerpo, ni tu alma el paraíso, eres solo uno más en la
tumba
Un
cadáver mal oliente y podrido en el destino de la muerte, en los brazos de Asmodeo.
¿Quién
más que yo, podría desafiar el reflejo de tu sombra, en la arena ensangrentada?
¡Venid
a mi hoguera!, mi valiente príncipe del desierto, sé mi propia maldad.
VI
La
voz de Dios (Vox Dai) no tendrá la osadía de tocarnos, mi funesto príncipe.
La
luz divina, será el fuego que pira vuestra alma en el portal del túnel
La
fe, será solo una regresión de la vida, que alguna vez poseísteis en tu
memoria.
Y
la dicha que alguna vez os tuviste, será mi alimento macabro.
¡Quiero
ver por vuestros ojos que vencéis la sed de mi fuego!, ¡Quiero ver por vuestros
ojos tu corazón palpitante en mi mano!, quiero ver tu espíritu sollozar ante
mí.
VII
La
gloria de Dios no vendrá a guardad vuestro cuerpo maldecido, en las tinieblas
se ahogará
Aquí
yacerá tu cuerpo, en el desierto, bajo el sol, en mi cólera, en tus suplicas
sin verbo
El
mundo te odiará, tu ángel te ha abandonado en el arenal, las estrellas caerán
sobre tus ojos.
¡Requiescat in pace ¡,
¡Requiescat in pace!, mi
venerado amigo, en nuestra luna purpura
De
tu sangre crearé el Olimpo, no respirarás jamás el oleo de la vida, tu alma
fosilizada se retuerce en la arena. ¡Ya no más sufrimiento mi amado cadáver,
del fuego infernal, a los pies de Asmodeo,
volverás a nacer!.
GTF.
GTF.

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